Somos gente pasando no somos
novios
no somos marido
y mujer ni amigos
mi corazón muere envuelto entre las llamas
de tu incendio
mis cenizas son la prueba de ese fuego
que arrasó con mi locura entre el abraso
de tus piernas y tu último
deseo.

Somos gente pasando somos
una vez cada de vez en cuando
no somos pareja ni lo seremos
mi mano tiembla al escribir mientras escucho
una canción de dos tristísimos acordes;
crudo de palabras,
esta voz interior no encuentra un escondrijo
y tu olor hizo nido entre mis dedos,
impregnó las sábanas que duermo,
se niega a irse de mí
como lo harás tú.

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