Una flor marchita
ilustra el fondo de pantalla de mi cel.
A veces me siento
como esa flor y a veces
como las del cactus que tengo en el jardín:
rebosantes y frescas, hoy
te lo dije, Poeta, me sentí así a tu lado,
como un adolescente
embriagado por el olor de tu cuerpo
sin bañarse
riéndome por cómo suena
tu risa, amo
la forma en que te ríes, amo
la forma en que me tocas, cómo rasgas
mi piel, amo
la forma en que platicas, salvo
cuando hablas de lo que cada uno quiere
porque tal parece que cada quien quiere
cosas muy distintas,
pero no sé, supongo,
que no hay dos personas en esta Tierra
que busquen lo mismo.
La verdad, Poeta, es que nunca he sido
exitoso en estos menesteres
del querer y se nota
y entiendo
la responsabilidad que sobre eso tengo,
pero tengo
curiosidad
por saber si hay otra manera
de amarte que no sea
como caballo desbocado
tirando las riendas por la borda
arriesgando alma y dinero
cordura y sentido
ahí donde se derrocha el llanto;
quiero saber si hay forma
de ser pareja sin serlo
de construir un nido sin hijos
de tomarnos de la mano
juntos
sin saber a dónde ir.

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