Una agradable y ligera descarga eléctrica

Había nacido el mismo día que Philip K. Dick y que Beethoven, pero él no lo supo hasta esa vez, hasta esa noche en que aquellos jóvenes se lo contaron. Aquellos jóvenes aspirantes a escritores, a poetas, a intelectuales, a narradores de gran altura que negaban entre sí dichas aspiraciones, aunque soñaran con ellas a … Sigue leyendo Una agradable y ligera descarga eléctrica

Me explicabas cosas (o Afuera ocurría un accidente)

Me apresuro a llegaraquía teclear las líneas que me dictala vozque me dictatodas las líneasque escribo.Conforme transcurren los segundos (sí, los segundos)toda la emoción que acabo de sentiren el sueñoque acabo de teneren el sueño, un torbellinoque se esfuma mientras tecleo, se desvanece, pero aún tengo frescostu rostro, tu voz explicándomepor qué dejaste de quererme;viajábamos … Sigue leyendo Me explicabas cosas (o Afuera ocurría un accidente)

Pinacatl, escarabajo negro

Apareció una mañana por la casa, con su caminar parsimonioso y confianzudo, como si fuera rapeando, me dije, aunque la mera neta no sé decir precisamente cómo era aquel movimiento, que más bien semejaba karatazos. Pinacatl, escarabajo negro, avanzaba a su ritmo por aquella habitación y casi casi lo piso del susto y él (¿ella?) … Sigue leyendo Pinacatl, escarabajo negro

La ambigüedad es una inmundicia

Hola. Vengo de escribir el primer borrador de un guion cinematográfico sin saber adónde ir. Vengo fresco, desangrándome, con la imperiosa necesidad de escribir otra cosa... Esto. Y quisiera jurar por mi vida que no me vuelve a ocurrir. Eso de escribir el borrador de un guion sin saber adónde ir. Y quisiera decir (escribir) … Sigue leyendo La ambigüedad es una inmundicia

¡Bienvenidos al fin del mundo!

Adagio llevaba varios años viviendo sobre el puente peatonal que estaba frente al supermercado. Con una cobija gruesa pernoctaba muy cerca de bolsas de desperdicios, basura y demás desechos que las personas arrojaban sin pudor. Adagio se refugiaba ahí porque era un puente techado, enrejado, que impedía que los suicidas se lanzasen al abismo, y … Sigue leyendo ¡Bienvenidos al fin del mundo!