Epidemia

Aprendí a estar solo
en el resabio más rotundo de mi alma
y de mi habitación;
fue el momento en que pude seguir
con la mirada perdida
uno a uno
los pasos que daba el sol hasta alcanzar
el final del día;
cuando la luna, en todo su (monstruoso) esplendor
se posó frente a mis ojos
y el silencio y la oscuridad en turno
se volvieron únicos
además de la voz
que desde algún sitio, agonizante
se perdía.

Aprendí a estar solo
a merced de mi propia soledad
y entre la compañía
de mis perros,
mis libros,
mis discos
y el alcohol;
organizando borracheras (interminables) para mi mismo,
fiestas solitarias bailando con mi sombra,
quien siniestra se extendiera por la pared en su misteriosa danza;
pasos erráticos que nunca logré poseer
del todo,
aunque luego sumergiera la cabeza en una almohada
(sucia)
para gritar
entre lágrimas
el llanto amargo que alguna vez terminó en sonora risa
y que lancé frente a las ventanas
_________(abiertas)
de esa misma habitación.

Aprendí a estar solo
lejos de todos, y de mí,
de mis amigos, mi familia y mis amores,
cerca de mis enemigos, muy cerca
esperando que algún día llegara el virus
que acabara con todo(s) ello(s)
de una buena vez
y por fin.

2 comentarios sobre “Epidemia

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