Desde ahí te escribo

Desde las casas que nadie habita pero que se siguen
construyendo
sobre ruinas de familias desbaratadas
entre soledad y dolor,
luego de guerras que todos y nadie lucha, y que siempre dejan caídos:
hijas que no lo son y un mal día se enteran,
hijos que nunca fueron, muertos sin haber vivido,
amores que abandonan, que se van, y que también se mueren
como el mar
que acaricia los pies un momento, para luego desvanecerse
en el tiempo.

Desde ahí te escribo.

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