La triste osadía del Señor Segovia (VI)

VI Ella sí está ahí. En aquel stand de la UNAM.  Lo recordé apenas, hace poco, cuando me escribió para preguntarme  cómo estaba.  Recordé sus senos, la neta, unos senos que me mostró la noche en que bebimos juntos en aquella cantina en la que tienen una foto de Eusebio colgada cerca de la puerta.  … Sigue leyendo La triste osadía del Señor Segovia (VI)

La triste osadía del Señor Segovia (IV)

IV Desperté a las ocho de la mañana, cuatro horas antes de la presentación. Al hacerlo, al abrir lentamente los ojos, los rayos del sol ya entraban por la enorme ventana y me acariciaban los párpados. En cuanto los abrí por completo tomé, en automático, el control remoto, y encendí la televisión. Tenía mucho tiempo … Sigue leyendo La triste osadía del Señor Segovia (IV)

La triste osadía del Señor Segovia (III)

III —¿Qué vas a pedir? —me preguntó Nayeli, mirando los dos hacia la barra. —Ahhhhmmm… —Disculpen —intercedió un mesero, vestido con pantalón negro y saco blanco—, la barra no ofrecerá servicio esta noche; los meseros estaremos entregando las bebidas a cada quien. —Muchas gracias —le respondí. —Yo quiero una copa de vino tinto, por favor … Sigue leyendo La triste osadía del Señor Segovia (III)

La triste osadía del Señor Segovia (II)

II Había muchos jóvenes caminando por la acera, muchas personas con gafetes como el que yo llevaba dentro de mi bolsa. Avancé con las piernas un poco entumecidas, temblorosas, hasta que llegué a las afueras del lugar donde se llevaba a cabo la feria, un enorme centro de convenciones. Expo Guadalajara era su nombre. Ahí … Sigue leyendo La triste osadía del Señor Segovia (II)

Ser Feliz o entregarse por completo a la locura (u otra crónica caótica sobre Joker/Arthur Fleck)

La lata repleta de ceniza reposa sobre la mesa. Es una lata sin etiqueta, completamente gris, como las otras latas que invaden la habitación de Rosalinda. Un Delicados sin filtro permanece en los labios de su desdentada boca: la mujer lanza el humo frente a sí, sin dar el toque, y de ese modo el … Sigue leyendo Ser Feliz o entregarse por completo a la locura (u otra crónica caótica sobre Joker/Arthur Fleck)

Conocí a Vicente Leñero (una vez)

Para Gonzalo Trinidad Valtierra   I. El escritor les dice: --Lo conocí, una vez, cuando conocí a Julio Scherer, a quien le dediqué mi primer libro, que era un libro de poesía --y da un largo trago a su copa de vino, hasta vaciarla--. Scherer conocía el prodigioso trabajo de mi padre en el violín. … Sigue leyendo Conocí a Vicente Leñero (una vez)

Entre mudanzas, mis abuelas, sus casas y el olvido

Mi primer nombre es el de mi abuelo paterno, y cuenta la historia familiar que hubo un día en que compró el predio que está en la esquina que une las calles de Dvorak y Leon Cavallo, en la colonia Vallejo, al norte de la Ciudad de México. Cuando murió, ese terreno se lo repartieron … Sigue leyendo Entre mudanzas, mis abuelas, sus casas y el olvido