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Epidemia
Aprendí a estar solo en el resabio más rotundo de mi alma y de mi habitación; fue el momento en que pude seguir con la mirada perdida uno a uno los pasos que daba el sol hasta alcanzar el final del día; cuando la luna, en todo su (monstruoso) esplendor se posó frente a mis… — read more
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¡Bienvenidos al fin del mundo!
Adagio llevaba varios años viviendo sobre el puente peatonal que estaba frente al supermercado. Con una cobija gruesa pernoctaba muy cerca de bolsas de desperdicios, basura y demás desechos que las personas arrojaban sin pudor. Adagio se refugiaba ahí porque era un puente techado, enrejado, que impedía que los suicidas se lanzasen al abismo, y… — read more
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Tras los pasos de Dios
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Rostros de la Pasión
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Los motivos del monstruo (o La noche más oscura del reportero)
1. –Voy a ser franco, don Leobardo –Denegri cruzó la pierna con desenvoltura–. No le pedí esta entrevista para hacerle preguntas sobre su gestión como gobernador. Se la pedí porque he recibido noticias muy alarmantes de los malos manejos de su administración. –Ah, caramba –Reynoso frunció el ceño–. Debe tratarse de algún infundio. –Me… — read more
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Entre mudanzas, mis abuelas, sus casas y el olvido
Mi primer nombre es el de mi abuelo paterno, y cuenta la historia familiar que hubo un día en que compró el predio que está en la esquina que une las calles de Dvorak y Leon Cavallo, en la colonia Vallejo, al norte de la Ciudad de México. Cuando murió, ese terreno se lo repartieron… — read more
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Al ritmo de su pluma (y del incienso)
Supongo que sí, que todo comienza con la mirada. La que establecí con Diálogos con el vacío se dio antes de leerlo, en la pasada feria del libro del Zócalo, luego de que –precisamente– Gerardo Castillo presentara su poemario: Poemas del desamparo (también de Vodevil Ediciones, 2019) junto a otro poeta que quiero y respeto… — read more
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Diálogos con el vacío
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Bajo el signo del demonio
Abimael despertó al borde de la fosa, sosteniendo el envase casi vacío del Tonayan con una mano, la pala de mango corto en la otra. Entreabrió lentamente los ojos. La blanca y brillante luz del cielo nublado lo cegó un instante. Se cubrió ese rostro tosco, de simio, con el antebrazo de la mano con… — read more
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Escribe perrón una historia de HORROR
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