-
La pintora
La pintora ya estaba ahí cuando llegó, recargada sobre uno de los muros de aquel palacio. La miró de espaldas y le pareció, de pronto, estar observando un cuadro surrealista: ¿qué hacía ella ahí, esperándolo a él, su príncipe azul (de tan triste)? Eso se preguntó Zamudio Zamora, poeta y perdedor, segundos antes de tocarle — read more
-
Inalcanzable
La camioneta se estacionó frente a la fonda y él la miró: nueva, del año, de un color increíble, azul casi plateado, de la marca que siempre había soñado: una Volvo, un vehículo inalcanzable para individuos como él, pensó él, quien no pensaba nunca en carros mas que en carros como ese. Entonces se bajó — read more
-
Manglares (o Al borde de otro ataque de tos)
Qué demonios hago aquí, se preguntó Zamudio Zamora (chaparro, de abundante panza e incipiente calvicie, bigote peligroso) tras 45 minutos de espera. Y es que llegó, como siempre, en el momento menos indicado: cuando Martín Manglares conectaba su Stratocaster al amplificador de 50 watts y le trepaba todo al volumen; cuando Martín Manglares, su padre, — read more
-
Un perverso aire de Apocalipsis
Lo vi llegar cuando todos ya estaban por irse. Llevaba una gabardina larguísima; el cuerpo debajo iba desnudo y tasajeado. Las heridas parecían hechas apenas: la sangre aún brillaba, inerme, sobre aquella piel recién descubierta. Lo mismo el rostro que, despellejándose, dejaba ver aquellos ojos… no, unas negras cavidades. Un sombrero de copa engalanaba al — read more
-
Galimatías
Se detiene en un puesto ambulante donde venden dulces, fritangas, chicles y cigarrillos. Pregunta a la señora que atiende por unas pastillas de menta. La doña, sin contestarle, señala un espacio donde están apiladas las cajas con los paquetes de dichas pastillas. Toma las de su preferencia y luego de detener la mirada un momento — read more
-
En escritura no hay competencia (o Escribir para jóvenes, sin querer)
Veo a aquel joven. Es encorvado, larguirucho; las mangas de su chamarra deportiva fea (como sus tenis, que también son negros) le cubren las pequeñas manos. El joven mira hacia abajo, con timidez: quizá no quiere que ella note su incipiente bigote. Ella quien, al igual que él, tiene un bigote escaso que solo puede — read more
-
El bolso
La magnate llegó al mediodía al piso 36. Llegó acompañada por sus dos guaruras y sus tres asistentes. Llegó, por el elevador, sin saludar, y sus empleados guardaron silencio y agacharon la cabeza. Ella vestía algo que los sueldos de todos ellos juntos, ahorrados durante veinticinco años, jamás podrían comprar. Avanzó, pues, dando adinerados taconazos — read more
-
Lalo Salamanca
Por la tarde, afuera de la librería, el joven escritor vende su libro. Lo ofrece como se ofrece una muestra de pulque, una suscripción a internet, un seguro de vida. Como un producto que, según él mismo, «quién quita y lo vuelve famoso». Sonríe mientras lo dice (me dan ñáñaras) y asegura que, por lo — read more
-
El fantasma de Bolaño
Observé su sombra a lo lejos. Mata larga, quebrada, bigote insípido, gafas redondas. Saco negro, más bien una gabardina, lo mismo que la camiseta que llevaba debajo y los pantalones y las botas. Una sombra, más bien, todo él. Un tipo delgado, ciertamente alto (no es difícil ser más alto que yo), que fumaba un — read more
-
De cualquier forma viene Belcebú
El macho cabrío se apareció una mañana por aquella calle en la que nunca había transitado un animal. Ni siquiera un perro. Los vecinos, desde sus mansiones, lo vieron caminar en cuatro patas, primero, y levantarse sobre sus cuartos traseros, después. Una mujer desnuda, al otro extremo de la calle, caminó hacia él. Por su — read more
