-
Conocí a Vicente Leñero (una vez)
Para Gonzalo Trinidad Valtierra I. El escritor les dice: –Lo conocí, una vez, cuando conocí a Julio Scherer, a quien le dediqué mi primer libro, que era un libro de poesía –y da un largo trago a su copa de vino, hasta vaciarla–. Scherer conocía el prodigioso trabajo de mi padre en el violín.… — read more
-
Los motivos del monstruo (o La noche más oscura del reportero)
1. –Voy a ser franco, don Leobardo –Denegri cruzó la pierna con desenvoltura–. No le pedí esta entrevista para hacerle preguntas sobre su gestión como gobernador. Se la pedí porque he recibido noticias muy alarmantes de los malos manejos de su administración. –Ah, caramba –Reynoso frunció el ceño–. Debe tratarse de algún infundio. –Me… — read more
-
Como balas que no quieren dispararse
Todas las resacas comienzan con un inventario. A la mañana siguiente, la mía empezó por mi boca. Había pasado toda la noche cociéndome y mi boca estaba tan seca como un hueso de pollo de hace dos años. Mi cabeza era una pequeña prisión, llena de gritos de alarma y dolor, y cada movimiento parecía… — read more
-
Enamorarse, cada vez
Cada vez que te enamoras, es claro que no es suficiente. Y enfrente de ti, mientras bailas esa canción, como nunca antes, como siempre quisiste, un cielo atormentado sirve de escenario para quienes la tocan, para Cigarettes After Sex. Los relámpagos se coordinan entonces con las luces blancas que de pronto los iluminan, que casi… — read more
-
Los hombres vacíos
Puedo sentir el exterior alimentándose de mi interior. Deja una creciente oscuridad en su lugar. Creo que me he convertido en uno de los hombres vacíos. Bastó una nota, la primera de The Hollow Man, para que mis ojos, mis oídos, se aferraran a tu mirada. A tus manos sobre el teclado, a tu cabello… — read more
-
Bajo mi propia piel
—En ese disco me chingué la voz —me dijo aquél día el Lagarto conforme conducía (yo) el Topaz guinda de mi padre, un auto que nunca fallaba en poncharse de una llanta para dejarme botado estuviera donde estuviera. Esa vez íbamos casi todos los Asedio y el vocal de Garrobos hacia el estudio casero del… — read more
-
La cuarta canción del cuarto disco
Un hombre sin brazos, piernas, ciego, sordo e incapaz de hablar, ‘vive’ atado a la cama de un hospital. Todos los días, a todas horas, sueña con la persona que fue antes de que la guerra lo aniquilara. Sueña con su padre, con la mujer que amaba. Habla con ellos e imagina y recrea los… — read more
-
Steve Rothery (o de todo lo que perdimos pero seguimos recordando)
Inventaré que sueño. Y que cuando miro al frente está el mar. A un lado mío, construida sobre la arena blanca, hay una enorme tortuga. Y frente a ella, tú. Sobre el caparazón escribes nuestros nombres. Conforme las olas golpean nuestros pies, el polvo infinito y las rocas, me miras sonriendo. Solo estamos tú y… — read more
-
Que los dioses violentos vuelvan a la vida, Kreator
Para todos los caídos de estos quince años. I Mille, han pasado quince años desde que nos vimos por primera vez. Esta memoria maltrecha aún conserva algunos fragmentos de aquel concierto de 2002 en la Arena López Mateos; fragmentos de los que ya he escrito antes pero que nunca he dirigido a ti, tal vez… — read more
-
El fin (o el sueño que teníamos cuando jóvenes), In Flames
Había dos opciones para amanecer al día siguiente con dolor de cuello. La primera era mirar el concierto a la distancia, con la cabeza levantada, parado de puntittas, para alcanzar a ver. La otra era clavarse a empujones hacia el centro del escenario, romperse la madre en el slam y luego matear enfurecidamente con el… — read more
