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La triste osadía del Señor Segovia (I)
El periodismo no es ni una profesión ni un oficio. Es un cajón de sastre para metiches e inadaptados. Acceso falso al lado posterior de la vida, un agujero sucio y meado desechado por el supervisor del editorial, pero justo lo bastante profundo para que un borracho se acurruque allí desde la acera, y se… — read more
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Ser Feliz o entregarse por completo a la locura (u otra crónica caótica sobre Joker/Arthur Fleck)
La lata repleta de ceniza reposa sobre la mesa. Es una lata sin etiqueta, completamente gris, como las otras latas que invaden la habitación de Rosalinda. Un Delicados sin filtro permanece en los labios de su desdentada boca: la mujer lanza el humo frente a sí, sin dar el toque, y de ese modo el… — read more
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Conocí a Vicente Leñero (una vez)
Para Gonzalo Trinidad Valtierra I. El escritor les dice: –Lo conocí, una vez, cuando conocí a Julio Scherer, a quien le dediqué mi primer libro, que era un libro de poesía –y da un largo trago a su copa de vino, hasta vaciarla–. Scherer conocía el prodigioso trabajo de mi padre en el violín.… — read more
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Entre mudanzas, mis abuelas, sus casas y el olvido
Mi primer nombre es el de mi abuelo paterno, y cuenta la historia familiar que hubo un día en que compró el predio que está en la esquina que une las calles de Dvorak y Leon Cavallo, en la colonia Vallejo, al norte de la Ciudad de México. Cuando murió, ese terreno se lo repartieron… — read more
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Etgar Keret, la escritura como plan B
Tomé mi lugar en la fila, a la hora señalada, una hora antes de lo anunciado, y como el resto de la gente que iba llegando, esperé. Unos días antes anunciaron que Etgar Keret (Official) estaría cotorreando con sus lectores un rato, hablando sobre su trabajo como escritor, en la Conferencia «La escritura como plan… — read more
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El Chuqui
Me mostró la herida que le atravesaba el vientre, una rajada que le engrapaba el estómago y que se hizo al caer sobre una máquina en horas de trabajo. Me pidió que lo ayudara a trasladar las únicas pertenencias que tenía en esta vida, señalando la parte alta de la estación. Sus cinco niños y… — read more
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Enamorarse, cada vez
Cada vez que te enamoras, es claro que no es suficiente. Y enfrente de ti, mientras bailas esa canción, como nunca antes, como siempre quisiste, un cielo atormentado sirve de escenario para quienes la tocan, para Cigarettes After Sex. Los relámpagos se coordinan entonces con las luces blancas que de pronto los iluminan, que casi… — read more
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Rojo y negro
Para Fer Entre más rojo el horizonte quiere decir que la noche se hará cargo de todo muy pronto. Rojo. Un color que relaciono siempre con Interpol. Será porque la única camiseta que tengo de ese color lleva el logo de esta banda neoyorquina estampado en negro; una combinación que por supuesto me recuerda a… — read more
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Bajo mi propia piel
—En ese disco me chingué la voz —me dijo aquél día el Lagarto conforme conducía (yo) el Topaz guinda de mi padre, un auto que nunca fallaba en poncharse de una llanta para dejarme botado estuviera donde estuviera. Esa vez íbamos casi todos los Asedio y el vocal de Garrobos hacia el estudio casero del… — read more
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Steve Rothery (o de todo lo que perdimos pero seguimos recordando)
Inventaré que sueño. Y que cuando miro al frente está el mar. A un lado mío, construida sobre la arena blanca, hay una enorme tortuga. Y frente a ella, tú. Sobre el caparazón escribes nuestros nombres. Conforme las olas golpean nuestros pies, el polvo infinito y las rocas, me miras sonriendo. Solo estamos tú y… — read more
