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La triste osadía del Señor Segovia (VIII)
y algo se engancha, un tornillo o un mueble obligándome a cojear como el reloj de mi padrastro que daba vuelta entera sin fallar un trazo al alcanzar las 11.10 h (once horas diez minutos) aparecía una hernia en los volantes y se trataba, se notaba el esfuerzo de las agujas insistiendo en avanzar, mi… — read more
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La triste osadía del Señor Segovia (VII)
VII Al despertar, Frida todavía estaba ahí, durmiendo bajo las sábanas, desnuda, en una cama que no era la mía. Lo noté apenas abrir los ojos, la luz iluminaba todo desde aquella ventana imposible de abrir. Me incorporé de un salto; suelo despertar así, saliendo de súbito de la cama o de plano no salgo.… — read more
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Mi primer asalto
Recuerdo con mucho cariño mi primer asalto. Fue cuando tenía catorce años, les dije, y ocurrió mientras iba subiendo un puente. Un individuo, otro joven (un carnal un poco mayor que yo), se aproximó. Pensé que me conocía y que quería saludarme, porque de pronto ya estaba muy cerca de mí. Así, a dos centímetros,… — read more
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El día que conocí a Metallica
El día que conocí a Metallica en realidad no lo hice. Era mi sueño hacerlo, sin embargo, y como tal me desperté (temprano). Por lo tanto estaba un poco nervioso. Bueno, no del todo, porque en mi escritorio ya reposaba la carta de amor, traducida al inglés, que le escribí a Lars Ulrich en la… — read more
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La triste osadía del Señor Segovia (VI)
VI Ella sí está ahí. En aquel stand de la UNAM. Lo recordé apenas, hace poco, cuando me escribió para preguntarme cómo estaba. Recordé sus senos, la neta, unos senos que me mostró la noche en que bebimos juntos en aquella cantina en la que tienen una foto de Eusebio colgada cerca de la puerta. … — read more
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La triste osadía del Señor Segovia (V)
V Aguardo entre las tinieblas, vestido con gabardina y sombrero, al estilo de algún personaje de Los intocables (la escena, por lo tanto, es en blanco y negro). Conforme el auto se aproxima entre una tormenta que, por el pavimento empapado, se intuye lleva ya mucho tiempo, las luces de los faros cortan las tinieblas… — read more
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La triste osadía del Señor Segovia (IV)
IV Desperté a las ocho de la mañana, cuatro horas antes de la presentación. Al hacerlo, al abrir lentamente los ojos, los rayos del sol ya entraban por la enorme ventana y me acariciaban los párpados. En cuanto los abrí por completo tomé, en automático, el control remoto, y encendí la televisión. Tenía mucho tiempo… — read more
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La triste osadía del Señor Segovia (III)
III —¿Qué vas a pedir? —me preguntó Nayeli, mirando los dos hacia la barra. —Ahhhhmmm… —Disculpen —intercedió un mesero, vestido con pantalón negro y saco blanco—, la barra no ofrecerá servicio esta noche; los meseros estaremos entregando las bebidas a cada quien. —Muchas gracias —le respondí. —Yo quiero una copa de vino tinto, por favor… — read more
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La triste osadía del Señor Segovia (II)
II Había muchos jóvenes caminando por la acera, muchas personas con gafetes como el que yo llevaba dentro de mi bolsa. Avancé con las piernas un poco entumecidas, temblorosas, hasta que llegué a las afueras del lugar donde se llevaba a cabo la feria, un enorme centro de convenciones. Expo Guadalajara era su nombre. Ahí… — read more
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Desmantelar La Bomba
Llevaba cuarenta años sin brindar servicio, dijo aquel hombre, y el espacio donde sus cuatro patas se posaban estaba lleno de basura, acumulada quizá desde entonces, me dije yo. Tampoco pensé que vería el día en que derribaran la pared que resguardaba ese terreno, y que de ahí sacarían costales y carretas de inmundicia y… — read more
