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Notas sobre Poetry
Por Raymond Carver* Hace años, allá por el 56 o el 57, apenas había dejado atrás la adolescencia y ya estaba casado. Me ganaba la vida como recadero de una farmacia de Yakima, una pequeña ciudad del estado de Washington. Una vez fui en coche a llevar unos medicamentos a la parte alta de la… — read more
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El corazón es un órgano destructor
Para Elena Sabes que te extraño con todo el corazón y que aunque es lugar común decirlo yo espero, cada noche, cada día nublado y cada rojo atardecer a que vuelvas por mí, a que digas: «yo también te extraño mucho mucho, he estado pensando todo el tiempo en ti». Pero no ha ocurrido y… — read more
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Me parezco a mi perro (ya quisiera)
Para mis perros los pozoles Solo me parezco a mi perro (ya quisiera) en las siguientes cosas: en nuestra gordura, en nuestras piernas cortas, en el pelaje negro, en que siempre estamos calientes, listos para hacer el amor. Por lo tanto somos cariñosos, mucho muy encimosos. Y a veces bravos: no ladramos antes de soltar… — read more
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La ambigüedad es una inmundicia
Hola. Vengo de escribir el primer borrador de un guion cinematográfico sin saber adónde ir. Vengo fresco, desangrándome, con la imperiosa necesidad de escribir otra cosa… Esto. Y quisiera jurar por mi vida que no me vuelve a ocurrir. Eso de escribir el borrador de un guion sin saber adónde ir. Y quisiera decir (escribir)… — read more
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Conocí a Vicente Leñero (una vez)
Para Gonzalo Trinidad Valtierra I. El escritor les dice: –Lo conocí, una vez, cuando conocí a Julio Scherer, a quien le dediqué mi primer libro, que era un libro de poesía –y da un largo trago a su copa de vino, hasta vaciarla–. Scherer conocía el prodigioso trabajo de mi padre en el violín.… — read more
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Epidemia
Aprendí a estar solo en el resabio más rotundo de mi alma y de mi habitación; fue el momento en que pude seguir con la mirada perdida uno a uno los pasos que daba el sol hasta alcanzar el final del día; cuando la luna, en todo su (monstruoso) esplendor se posó frente a mis… — read more
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¡Bienvenidos al fin del mundo!
Adagio llevaba varios años viviendo sobre el puente peatonal que estaba frente al supermercado. Con una cobija gruesa pernoctaba muy cerca de bolsas de desperdicios, basura y demás desechos que las personas arrojaban sin pudor. Adagio se refugiaba ahí porque era un puente techado, enrejado, que impedía que los suicidas se lanzasen al abismo, y… — read more
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Tras los pasos de Dios
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Rostros de la Pasión
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Los motivos del monstruo (o La noche más oscura del reportero)
1. –Voy a ser franco, don Leobardo –Denegri cruzó la pierna con desenvoltura–. No le pedí esta entrevista para hacerle preguntas sobre su gestión como gobernador. Se la pedí porque he recibido noticias muy alarmantes de los malos manejos de su administración. –Ah, caramba –Reynoso frunció el ceño–. Debe tratarse de algún infundio. –Me… — read more
